De Ministra del Interior a huir de la justicia en el Exterior

De Ministra del Interior a huir de la justicia en el Exterior

Si algo ha podido confirmarse en estos desastrosos dos años de desgobierno de Iván Duque, es que el crimen sí paga y en la mayoría de los casos, muy bien. Un ejemplo que demuestra a la perfección lo dicho antes es el caso de Alicia Arango, implicada a más no poder en el escándalo de la inyección de dineros calientes a la campaña de Iván Duque gracias al generoso aporte del famoso Ñeñe Hernández.

Una de las “caídas” gracias al destape de la olla relacionada a los dineros oscuros de la Campaña del actual presidente, fue Alicia Arango, que para ese momento llevaba algo más de año y medio en la dirección de la cartera del Ministerio del Trabajo. Arango tuvo que renunciar a su cargo debido a las múltiples pruebas que la relacionaban con el asesinado Ñeñe Hernández, pues aparecía en varias fotos posando al lado de Hernández y familia en reuniones íntimas y en algunos videos de fastuosas  celebraciones en las que con famoso abordo (Silvestre Dangond), Arango, Duque y El Ñeñe cantaban abrazados los himnos de “La Tierra paramilitar”.  Por todas las pistas que la podrían enlodar, el presidente le aconsejó a Arango renunciar a su cargo, para distraer a la opinión pública. Sin embargo, a escasas horas después de haber aceptado la renuncia (13 de febrero de 2020), el mismo Duque la nombraba en otro Ministerio, el del Interior.

La movida en su momento se leyó como una burla a la población colombiana y una clara intención de gobierno, por dejar claro cuál es su concepto de meritocracia: tener un extenso prontuario. Por algo, otros Ministerios son dirigidos por incompetentes, pero con varias investigaciones por corrupción y otros delitos. Por eso no extraña, la defensa de Duque a Carlos Holmes Trujillo, el nombramiento en la dirección del Ministerio de Vivienda a Jonathan Malagón (acusado de fraude en su tesis de grado) y a Carlos Correa Escaf en el de Ambiente (6 procesos abiertos por corrupción en su alcaldía de Montería). Todo esto, sólo por mencionar otros ejemplos en los que la administración Duque ha premiado el crimen, la trampa y la corrupción, que se supone deberían combatir.

Hoy con el nombramiento de Daniel Palacios como nuevo Ministro del Interior, se esperaba una intención de mantener a Alicia Arango lejos del sector público mientras se aclara el proceso en el que Cayita Daza ha decidido seguir calladita, a pesar de los más de 1000 audios en los que se evidencia su clara participación en el entramado que a la postre ayudó a comprar la presidencia en 2018. Conversaciones con Alicia Arango, Luigi Echeverry (Gerente de Campaña de Iván Duque), el ex presidiario Álvaro Uribe Vélez y el mismo Ñeñe Hernández en las que se consuma la inyección de dineros y se tocan temas como la compra de votos por medio de los gamonales de la Costa Atlántica.  Sin embargo, con el mencionado nombramiento pasó todo lo contrario y demostró que el gobierno Duque continúa con la mermelada que prometieron erradicar, ya que a escasas horas de anunciar el cambio de Ministro se supo de otro nombramiento para Alicia Arango, embajadora ante la ONU. Con esto, se puede leer un claro deseo por parte de gobierno por alejar a Arango de la opinión pública y así evadir las obligaciones que debería tener con la justicia. Es decir, rumbo al exterior para evitar la ley y la justicia en el interior.