Pagaron 200,000 por voto Fue el negocio generado por dos personas del centro Democrático

Pagaron 200,000 por voto Fue el negocio generado por dos personas del centro Democrático

 En la campañas de María Fernanda Cabal y su compañero Diego Caro se  dio a conocer un fraude electoral ya confirmado. Es una investigación que realizó la fiscaliza realizó y llevó a la cárcel a dos hombres quienes presuntamente ayudaron en la compra de los votos a favor de estas personas pertenecientes al Centro democrático. Las personas son Jhon Rafael Garzón Rodríguez, subdirector regional, y Julián Gutiérrez. El miércoles pasado se llevó a cabo la audiencia en paloquemao, la audiencia de imputación de cargo por compra de votos a profesoras para apoyar a María Fernanda Cabal y a Diego Caro.

Desde el comienzo del caso, la senadora Cabal ha sido enfática en que no hace parte de una red que compró votos de los electores. “Qué irresponsable señor fiscal Nestor Humberto Martínez, señalarme cómo parte de una red que indujo a electores a votar por mi, entregando 200 mil pesos en sobres como los mafiosos!! Mi voto es de opinión, NO TENGO contratos ni mermelada con el Estado

Sin embargo, durante la diligencia, el ente investigador reveló detalles desconocidos de esta investigación, que se basa en la declaración de una profesora que denunció supuestas presiones y amenazas. Ella señala a los dos imputados de ejercer presiones indebidas contra un grupo de trabajadores del Distrito para que a cambio de renovarles sus contratos laborales votaran e hicieran campaña en favor de esta fórmula al Congreso. 

Dichas presiones habrían comenzado desde noviembre de 2017, cuando Gutiérrez contactó a varias docentes de jardines infantiles del suroccidente de Bogotá. La denunciante, asegura a la Fiscalía, manifiesta que todo se hizo bajo amenazas a través de un grupo de WhatsApp, que habría sido creado para estos fines. Manifiesta que Julián Gutiérrez al parecer le hizo varias llamadas telefónicas y le envió  mensajes que contenían un vocabulario inadecuado y vulgar. “Amenazaba con quitarme el trabajo porque era un compromiso que adquirí para que me contrataran”, manifestó.